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Una carta desde el cielo.

Hoy, he querido incluir esta historia que aunque no es nada de profecía, no es nada que hable de matrimonios y nada que les quite el sueño, pero a muchos les ha impresionado por el contenido sensible que hay aquí. Cuando se nos va un inocente al cielo, nos deja con muchas preguntas cuyas respuestas no las encontramos, pero que quisiéramos que alguien nos respondiera algo. Esta historia se llama: “Una carta desde el cielo”.

la carta

Ella dio un salto tan pronto como vio al médico salir de la sala de operaciones, y dijo: Como esta mi pequeño? ¿Estará bien? ¿Cuándo lo puedo ver? El cirujano dijo: “Lo siento” Hicimos lo que pudimos, pero él no pudo resistir”.
Después de llorar por muchísimo tiempo, la madre dijo: “¿Por qué a los niños les puede dar cáncer?

¿Sera que Dios no los cuida a ellos? ¿Dios, dónde estás cuando mi niño te necesitaba?”. Y el médico le pregunto: “¿Le gustaría estar unos minutos más a solas con su hijo?”. Una de las enfermeras estará afuera en un momento, antes de que lleven al niño a la Universidad.
La mamá pregunto a la enfermera si podía quedarse con ella mientras se despedía del pequeño.
Ella pasó sus dedos amorosamente a través del cabello rizado y rojizo del niño. ¿Te gustaría quedarte con un mechón de su cabello?, pregunto la enfermera. La madre asintió que sí. La enfermera corto un pedazo de cabello, lo colocó en una bolsa de plástico y se lo entregó a ella.
Y dijo: “Fue idea de Jimmy la de donar su cuerpo a la Universidad para estudio. El dijo que así podía ayudar a otros…Yo primero le dije que no, pero Jimmy dijo: Mama, no lo voy a usar mas cuando yo muera. Tal vez pueda ayudar a otro niño a pasar un día mas con su mamá”. “Mi Jimmy tenía un corazón de oro. Siempre pensando en los demás. Siempre queriendo ayudar a los demás si podía”.
Sally salió del Children’s Mercy Hospital por última vez, luego de haber pasado la mayoría de los pasados seis meses allí. Colocó las cosas del pequeño en el asiento del pasajero. Y conducir al hogar fue más difícil, pero más difícil fue entrar a la casa vacía.
Llevo las pertenencias de Jimmy y la bolsita de plástico con su cabello hasta la habitación de su hijo. Comenzó a colocar los juguetes y otras cosa personales de vuelta en el lugar exacto donde él las tenía en su cuarto. Cansada, ella se dejó caer sobre su cama y abrazando la almohada lloró hasta quedar dormida. Era alrededor de la medianoche cuando despertó. Y, colocada al lado de ella en la cama había una carta. La carta decía:
“Querida mamá, sé que me vas a extrañar, pero no pienses que te olvidaré, o que dejaré de amarte.
Solo que no estaré físicamente contigo para decirte “Te amo”.
Yo siempre te amare, mama y aun mas cada día..algún día nos volveremos a encontrar. Y si quieres, mientras, adopta otro niño para que no estés sola, eso está bien por mí. El podrá usar mi cuarto y jugar con mis juguetes.
No estés triste pensando en mí: este es un lugar realmente maravilloso. Mis abuelos y abuelas me reconocieron tan pronto llegué aquí y me mostraron el lugar, pero tomará un largo tiempo verlo todo. Los ángeles son extraordinarios: me encanta verlos volar…y, ¿Sabes? Jesús no se parece a ninguna de las fotos que pintan de Él, y aún así lo reconocí tan pronto lo vi..Sabía que era El.
Jesús mismo me mostró que El es Dios. Y Dios me sentó en sus rodillas y hablo conmigo como si yo fuera alguien importante. Ahí fue cuando le dije que yo quería escribirte una carta para despedirme de ti y decirte cómo me siento ahora…
y yo creía que no me lo permitiría. Pero ¿Sabes que, Mama? Dios me dio papel y su pluma personal para que yo te escribiera esta carta. Creo que Gabriel es el nombre del ángel que te lleva esta carta. Y, Dios me dijo que te contestara una de las preguntas que le hiciste…
¿Dónde estaba el cuando yo lo necesitaba? “Dios me dijo que estaba en el mismo lugar conmigo, como cuando Jesús estaba en la cruz”. El estaba justo ahí, como siempre esta con todas sus criaturas.
Pero de todos modos, mama, nadie más puede ver lo que te he escrito..solo tú. Para todos los demás, esto es solamente un pedazo de papel en blanco. ¿No te parece increíble?
Pero tengo que devolverle la pluma a Dios ahora..El la necesita para escribir más nombres en el Libro de la vida. Esta noche voy a sentarme a la mesa con Dios para cenar: estoy seguro que la comida estará sabrosa.
Y, casi olvido decirte…ya nada me duele, ya no siento ningún dolor. El cáncer se fue, y estoy feliz porque puedo estar de pie y correr sin sentir más dolor y así Dios no me ve angustiado y adolorido y por su misericordia
El envió al ángel a rescatarme. El ángel dijo que era una entrega especial…¿Qué crees..hermoso? ¿Verdad?
¡Te amo mama!,

…Jimmy

 

Prestémosle más atencion a nuestros niños

 

Sin duda, tenemos necesidad de trabajar, de salir a comprar nuestros enseres y viandas para cocinar los alimentos, tenemos que cuidar nuestros automóviles, reparar nuestras viviendas y hasta tenemos el derecho de holgazanear después de tanto duro trabajo. Todo eso está muy bien. Pero…¿Y nuestros hijos?

Somos padres (estoy hablando de las mamás también), y ser padres no significa engendrarlos y concebirlos solamente, sino de saber procrearlos y conducirlos en un ambiente familiar, hogareño, amable y cómodo para ellos. Les platico una historia:
“Un día esta el papá descansando en el sillón con balancín en la casa, leyendo el periódico y mirando la televisión. Llega su hijo de seis añitos y le pregunta: Papá…¿Cuánto te pagan la hora en tu trabajo?.
El padre del hermoso pequeñito sin molestarse en mirar al jovencito, le dice: ¡Niño! ¡Que indiscreción!…Pero para que te vayas y dejes de molestar, te diré que gano $8.00 dólares por hora. Sin sentirse avergonzado, pero pareciendo emocionado, el pequeñin le pide al papá:
Papá, ¿Me puedes dar $2.00 dólares?
¡Anda por allá, enfadoso! ¿Para que quieres ese dinero? responde el crio: Papá..¡De verdad lo necesito!
Pensando que dándole el dinero, el muchachito se irá, el hombre saca dinero de la cartera y se lo dá. ¡Pero dejame sólo!, agrega y sigue leyendo.
De ahí, el infante va con su madre y le dice lo mismo: Mamá, ¿Me podés dar $2.00 dólares, por favor? Y la madre, sin preguntar saca el dinero solicitado y le da un beso en la mejilla, que era un premio extra para el jovencito.
Con sus $4.00 dólares, nuestro pequeño personaje va y rompe la alcancía y cuenta lo que ha podido reunir. La suma total es de $9.25 dólares. Y corriendo, va otra vez donde está el cómodo de su papá.
Papi, papacito: Aquí esta todo mi dinero que he juntado…¿Me puedes dedicar una hora de tu tiempo para jugar conmigo? Es un poco más de 8 dólares, pero tu tiempo lo vale. ¡Anda, y ven a jugar conmigo!.
¿Tierna la historia?…Bueno, creo que nosotros los padres necesitamos una recordadita para que entendamos que a ellos también les hacemos MUCHA falta.
No seamos como este tipo de padres, en que a ellos les faltamos cuando más lo necesitan. Los quiero!…y hasta la próxima