Archivo | septiembre 2013

Perseverar hasta el fin. ¿Es facil?

Por ahora, publico un tema que también es necesario conocer, pero que es mas alegre que los anteriores.

Perseverar es permanecer, es soportar, es proseguir, es entender, es aceptar, y es continuar. Permanecer en lo que creímos y lo que recibimos de nuestro Dios. “Mas en que perseverare hasta el fin, este sera salvo”. (Marcos 13:13)

                                                                  

Un conocido versículo de la Biblia dice así: “Mas el que persevere hasta el fin será salvo” Marcos 13:13.
Pero, ¿qué significa realmente perseverar? Es acaso una lucha interminable, un cansancio que debe ser aliviado o una suma de esfuerzos?..
La primera parte de este versículo nos habla de fomentar en nosotros la perseverancia, es decir, permanecer, mantener, luchar, seguir, notemos que no se refiere a “aguantar” como muchos dicen, que la vida del cristiano se trata de sufrir y aguantar las duras pruebas, no se refiere a eso.
Paciencia y perseverancia son dos virtudes que deberíamos de cultivar todos los días, para Dios son importantes ya que sin ellas difícilmente podríamos esperar con paz y alegría su regreso, “He aquí la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos y tienen el testimonio de Jesús” Apocalipsis 14:12 .Podríamos preguntarnos: Permanecer en qué?, bien cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro salvador personal y entregamos a él nuestras vidas, recibimos una nueva condición como hijos de Dios “Mas aquel que está en Cristo nueva criatura es” 2 Corintios 5:17… lo dice el Apóstol Pablo y precisamente aquí entra la perseverancia, permanecer en esa nueva condición que Dios nos dio, poniendo en ello tenacidad, diligencia y fé…
¿Hasta cuándo? Hasta el fin de este mundo es decir, hasta la segunda venida de nuestro señor, la cual espero que no tarde más, sin embargo este versículo tiene también una promesa, que si nos mantenemos así, seremos salvos, desde ahora, salvos del pecado, de la tentación y aun después, salvos de la muerte eterna, La salvación se vive desde hoy, día con día, ya está aquí y solo es necesario aceptarla y abrazarla con todas nuestras fuerzas, ¿como? Perseverando con fé en cumplir por amor los mandamientos de nuestro padre celestial… como lo dijo el sabio Salomón “Teme a Dios y guarda sus mandamientos porque esto es el TODO del hombre” Eclesiastés 12:13, esto es todo lo que debemos hacer para vivir felices hoy y aun después de la muerte, gozar la eterna felicidad de vivir a lado de Jesús.
   ¿ Hey, necesitas saber mas? El mundo nos esta ofreciendo perlas de plastico. te platico una historia:
  Un dia, un hombre le regaló a su hijita de 3 añitos la cual era la única hija que tenía, y a la que amaba tanto, un collar de perlas de plástico en su cumpleaños y este collar era tan bonito que parecía de verdad. La pequeñita quedó encantada con ese collar, que en cada cumpleaños se lo ponia y lo presumía a sus amigos y amigas, enseñando que estaba orgullosa de lo que su papa le había obsequiado. Esto era cada año, y lo que era algo hermoso ver a la jovencita exhibir ese regalo a todos.
   Pero, cuando la chiquitina llegó a sus quince años, el padre la llamó dellan de de todos sus amigos y le dijo: “Entrégame ese collar, ya no quiero que lo uses”. Esto entristeció a la muchachita, que se puso a llorar: “papa, no me pidas eso, pues significa tanto para mi” Y el padre le exigió que le devolviera esa prenda, porque ya había perdido su brillo y ya estaba muy usada. Pero con lágrimas en sus ojos, la jovencita le entregó sus perlas, pero le hizo esta pregunta: ¿Para que las quieres?
   Sin decir una palabra, al tener las baratijas en su mano, él se sacó un estuche de su saco, y lo abrió y se lo entregó a su hija, diciéndole: “Estas son unas joyas de juguete, pero de aquí en adelante, llevarás sobre tu cuello unas perlas verdaderas. he estado ahorrando y pude comprarte unas joyas  auténticas, las que le regalo hoy”
   La enseñanza es esta: ya quitate las joyas falsas, y empieza a usar las verdaderas. Cristo jesus te esta entregando lo verdadero, lo auténtico.
   ¿Eres cristiano? Lucha, pelea, esfuérzate a permanecer en el camino de la verdad, de la santidad “Sin santidad, nadie verá al señor”.
Anuncios

El pecado de muerte: ¿Hay salvación?

El texto es reconocidamente dificil. No debe ser colocada ninguna construcción en un pasaje difícil la cual contradiga la clara declaración del mero pasaje. Cuando esta regla es ignorada, el resultado es una mala interpretación.

Muchas teorías han sido promovidas con relación a este pasaje; algunos teoristas también olvidan o no conocen la regla anterior. Algunos han supuesto que “pecado de muerte” es: (1) la blasfemia contra el Espíritu Santo (Mat. 12:31-32; Mr. 3:28-30; Luc. 12:10); (2) un pecado grande o escandaloso, como el homicidio; (3) el pecado que trae una enfermedad fatal (Hch. 12:20-23; Josefo habla de un mal severo que se originó en el estómago de Herodes quien murió en un lapso de 5 días, Antigüedades de los Judíos, Libro 19, Cap. 8); (4) un pecado al cual la ley de Moisés le asignó la pena de muerte (Lev. 20:10-11; y otros); (5) un pecado atroz castigado inmediatamente con la muerte física (Hch. 5:1-11); (6) crímenes contra la ley civil la cual los magistrados no podían perdonar; (7) pecados cometidos después del bautismo y otros. Consideraremos en detalle este orden de teorías mas adelante en este estudio.

Aunque el texto es difícil, algunos asuntos son claros: (1) hay “pecado de muerte” (v.16b); (2) hay “pecado no de muerte” (v.17b); (3) es correcto orar por un hermano cuyo pecado no es de muerte (v.16a); (4) Juan no autoriza orar por el pecado de muerte (v.16b).

El propósito de nuestro estudio es aprender los significados de “pecado de muerte” y “pecado no de muerte”.

El plan de estudio es: (1) Considerar cuidadosamente el contexto de este difícil texto; (2) definir las palabras y frases las cuales podrían ser mal interpretadas; (3) refutar las erróneas teorías que han sido promovidas; y (4) por medio de la ayuda de otros pasajes claros y de principios establecidos, intentar llegar al significado del pasaje.

Consideración del Contexto

Al comienzo del capítulo, la fe y el a mor son los temas de Juan (v.1-3). Los hijos de Dios son distinguidos por creer que Jesús es el Cristo (v.1a), por el amor por los hijos de Dios (v.1b), y el amor por Dios, evidenciado por la obediencia (v.2-3). Estos versículos son una parte de la sección sobre el amor, iniciado en el capítulo previo (4:7 y sigs).
La fe y la victoria son la siguiente introducción (v.4-5). La fe en la condición de hijo de Cristo es el instrumento por medio del cual es obtenida la victoria (v.4, cfr. v.1-5); sin esto no hay victoria, sino derrota (v.5; cfr. Efe. 6:16; Mat. 14:28-31).

El testimonio o la evidencia de que Jesús es el Hijo de Dios es lo siguiente que se discute (v.6-12). Son dados dos orígenes del testimonio – el registro nacido en el cielo (v.7), y los testigos nacidos en la tierra (v.8).

La confiabilidad del testimonio está argumentada sobre dos campos — puesto que recibimos el testimonio de los hombres (testimonio humano), no deberíamos ser renuentes a recibir el testimonio de Dios (testimonio divino), porque Dios es más grande que el hombre (v.9; cfr. Tito 1:2; Heb. 6:18); y el creyente tiene el testimonio de sí mismo (v.10), porque sabe y muestra lo que Cristo ha hecho por él – eso que el mero hombre no pudo hacer. La suma o monto del testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna en Su Hijo (v.11-12).

El propósito de Juan al escribir estas cosas está declarado (v.13) – que pudieran saber que tenían vida eterna, y creyeran (indicando evidentemente que continuaran creyendo o que creyeran más firmemente) en el nombre del Hijo de Dios.

La confianza resultante de esta fe es lo que se da a continuación (v.14-15). Podemos orar con la seguridad de que El nos escuchará y concederá nuestras peticiones. No deberíamos pasar por alto la frase por la cual “alguna cosa” está limitada, o sea, “conforme a su voluntad”.

Con la seguridad de que Dios escucha la oración, Juan gira a un caso particular en que la oración podría ser empleada para rescatar a un hermano de la muerte (v.16-17). Si el pecado del hermano no es de muerte, debemos orar; si su pecado es de muerte, no estamos autorizados a orar.

Refutemos (estudiemos) las Opiniones Erróneas Que Han Sido Desarrolladas

Pecado de muerte (1 Jn. 5:16-17) no es la blasfemia contra el Espíritu Santo (Mat. 12:31-32, y otros). El pecado de Mat. 12 está limitado a un pecado específico: ¡la blasfemia contra el Espíritu! Todo pecado y blasfemia será perdonado excepto este pecado específico (v.31). El pecado de 1 Juan 5 no está limitado de esta manera, como hemos visto por la ausencia en el pasaje del artículo definido. Por tanto, uno no tiene que blasfemar contra el Espíritu Santo para ser culpable de pecado de muerte; puede ser culpable de tal pecado por medio de cometer otros actos de pecado. ¡Los dos pasajes no deben ser confundidos!

Pecado de muerte no es algún pecado escandaloso que se considere tan malo que Dios no lo perdonará, tal como el homicidio, etc. Ya hemos visto que Jesús refutó esta teoría por medio de declarar exactamente lo opuesto (Mat. 12:31a). Los corintios habían sido culpables de tales pecados, pero fueron lavados, santificados, justificados (1 Cor. 6:9-11), y a aquellos que crucificaron a Cristo se les prometió el perdón (Hch. 2:37-38). Si se dice que estos no eran hermanos, aún no eran hijos de Dios, concedido. Pero, ¿es Dios mas misericordioso hacia los pecadores que aún no son sus hijos que hacia Sus propios hijos? ¿El bautismo es mas efectivo para los aún no hijos de Dios que se arrepienten, confiesan y oran que para el hijo de Dios? Uno en la iglesia en Corinto, obviamente un “hermano” era culpable de fornicación ni aún mencionada entre los gentiles, pero fue restaurado (1 Cor. 5; 2 Cor. 2).

Pecado de muerte no es uno acompañado por una enfermedad fatal. De ser así, antes de que podamos saber si orar o no orar, tendríamos que saber que pecados traen enfermedades fatales y cuales no, y si la enfermedad será falta o no para el “hermano” que ha pecado, puesto que la enfermedad fatal para uno podría no ser fatal para otro. ¡Dios no ha dado tal información! Repito: la muerte física no está bajo consideración (v.11-13; las definiciones anteriores).

Pecado de muerte no es el pecado al cual la ley de Moisés le asignó la pena de muerte. Si es así, incluiría el homicidio (Núm. 35:16) y yacer con la mujer del padre (Lev. 20:11), pecados perdonados en el Nuevo Testamento (Hch. 2:38; 3:19; 1 Cor. 5; 2 Cor. 2). Aún incluiría el fracaso en controlar un buey peligroso (Ex. 21:29), y la rebelión de parte de un hijo (Dt. 21:18-21); pero todo eso puede ser perdonado (Mat. 12:31a). La ley de Moisés fue abrogada mucho antes de lo que Juan escribió (Col. 2:14; Rom. 7:4).

Pecado de muerte no es algún pecado atroz castigado con la muerte física. Recuerde, ¡esto no es lo que está bajo consideración! Aunque algunos fueron castigados con la muerte física en la era apostólica, los casos eran raros — solamente dos están registrados, Ananías y Safira (Hch. 5) y Herodes (Hch. 12). ¡Esto ocurrió en la dispensación de los milagros! No hay indicio de que lo tal fuera a continuar. Los casos fueron evidentemente especiales; no hay indicio de que lo tal fuera un procedimiento general aún en la dispensación de los milagros. Otros pecados, igualmente grandes, si no mayores, evidentemente no fueron castigados de esa manera. Considere: ¿El mentir a Dios (Hch. 5) es peor que el hacerlo mentiroso (1 Jn. 1:10; 5:10)? ¿Todos los que negaron el pecado y se hicieron incrédulos fueron heridos de muerte? ¿El pecado de Herodes (Hch. 12) fue peor que el de los falsos cristos y profetas (Mat. 24:24)? ¿Fueron todo ellos heridos de esta manera? Evidentemente los casos fueron designados para colocarse como pruebas y advertencias a los demás, no meramente para castigar a aquellos que fueron heridos. Lo de Ananías y Safira probó que el Espíritu Santo moraba en los apóstoles y que no podían ser engañados y advirtió contra toda clase de intento semejante (cfr. 5:11). El caso de Herodes probó el error de atribuir a un hombre la honra que pertenece a Dios y de aceptarla (cfr. Hch. 14:8-18), y advirtió contra toda atribución y aceptación.

Pecado de muerte no es los crímenes contra la ley romana que los magistrados no tenían el poder de perdonar. La “muerte” siendo espiritual, no física, refuta ese punto de vista. La ley civil, la obediencia a ella, y los crímenes contra ella en ninguna parte están bajo consideración en todo el libro de Juan.

Pecado de muerte no es el pecado cometido después del bautismo. La teoría del “no perdón después del bautismo” es errónea, porque: (1) contradice claros pasajes (1 Jn. 1:7,9; 2:1-2); (2) pone a Dios en la ridícula posición de mostrar mas misericordia hacia los que aún no son Sus hijos que hacia los que ya lo son (por, 1 Jn. 2:1-2), y nos demanda que hagamos lo que El no quiere que hagamos (2 Cor. 2:6-7; Efe. 4:32); (3) anula la salvación para cualquier que no muera al momento que es resucitado en el bautismo (a causa de 1 Jn. 1:7-10); y (4) hace que Juan requiera la oración para los aún no hijos de Dios pero la prohíbe para los hijos de Dios (v.16. Pero, Stg. 5:16). Una posición productiva de tales falsas conclusiones no es verdad (cfr. Mat. 7:17-18).

Consideración de los Claros Pasajes y de los Principios Establecidos Que Nos Ayudarán a Determinar lo Que Es “Pecado de Muerte” 

Habiendo eliminado las falsas teorías, será más fácil ver la verdad de nuestro pasaje. Nótese estos principios preparados:

Todo pecado es perdonable con una excepción. Esto lo afirmó Jesús cuando dio la excepción (Mat. 12:31-32, y otros), y es demostrado en Hechos de los Apóstoles que muestra la sangre de Cristo alcanzando a aquellos culpados de Su sangre (Hch. 2) y a Saulo el primero de los pecadores (Hch. 9; 1 Tim. 1:15), y a Cornelio el devoto y temeroso de Dios (Hch. 10) y a los nobles bereanos (Hch. 17:11-12). El hecho también es afirmado por Juan (1 Jn. 1:7-9; Nótese: “todo” no cancela la excepción de Mat. 12; esto no estaba bajo consideración por Juan). Y recuerde que Mat. 12 y 1 Jn. 5 no deben ser confundidos.

El perdón de un hijo de Dios extraviado es condicional. Las condiciones dadas por Juan son andar en la luz y confesar los pecados (1 Jn. 1:7,9). La condicionalidad está expresada por Salomón (Pr. 28.13), Pedro (Hch. 8:22), Santiago (Stg. 5:16), y otros.

Aquellos que rehusen cumplir con las condiciones no tendrán perdón. De otra manera, las condiciones son sin sentido. Sus propias oraciones son una abominación (Pr. 28:9), y las oraciones de los demás en su beneficio no valen, aún están prohibidas. Tres veces se le dijo a Jeremías que no orara por los rebeldes hijos de Dios (Jer. 7:16; 11:14; 14:11-12). Hacerlo así sería pedirle a Dios que actuara contrario a Su voluntad (pero, 1 Jn. 5:14).

Conclusión Que se Extrae

En vista de los principios mencionados anteriormente, ¿no son evidentes las conclusiones?

“Pecado de muerte” es pecar persistentemente, cometido por un hermano que insistentemente rehusa cumplir con las condiciones de Dios, haciendo caso omiso de todo lo dicho o hecho por Dios o el hombre. Cuando veo a un hermano que peca conscientemente e insistentemente, o que toma el nombre de Dios en vano, o que se involucra en el chisme, o que roba, o que persiste en cometer delitos contra la ley (matar, violar), etc., sin ninguna evidencia de arrepentimiento piadoso y deseo de corregir su error, YO VEO AQUI A UN HERMANO COMETIENDO PECADO DE MUERTE. La oración por su perdón sería peor que infructuosa.

Pero cuando veo a un hermano cometiendo pecado, quien, al momento que comprende su error, inclina su cabeza con tristeza piadosa y vergüenza, preguntándose a sí mismo, “¿qué he hecho?” (cfr. Jer. 8:6), evidenciando una actitud similar a la de Simón (Hch. 8:24), veo a un hermano cometiendo pecado no de muerte. Por el perdón de ese hermano oraré gustosa y fervientemente.

Cualquier hombre, todo hombre que peque y rehúse insistentemente cumplir con las condiciones de Dios para el perdón, sufrirá la muerte eterna (Mat. 25:41,46; Jn. 5:28-29; Ap. 20:11-15; 21:8; 22:14-15).  ¿Quien rehusó pedir perdón por su pecado? Hubo algunos, pero el mas conocido es sin duda el apóstol traidor:  ¡Judas indiscutiblemente!