Archivo | mayo 2012

¡El amor verdadero sabe esperar! Y si no, .. ¡Entonces es fornicación!

Mónica sólo tenía trece años de edad cuando cedió a tener relaciones sexuales antes del matrimonio. Este fue su testimonio:

“Tener relaciones sexuales antes del matrimonio fue la experiencia más horrible de mi vida. En ninguna manera fue la experiencia tan emocionante y de satisfacción que el mundo me hizo creer que era. Sentí como si todo mi interior estaba siendo expuesto y el vacío y clamor de mi corazón no eran atendidos por nadie. Es horrible como la conciencia te acusa ya que también sé que no volveré a tener mi virginidad. Tengo temor del día en que tendré que decirle al hombre que verdaderamente ame y con quien me case que él no ha sido el único, aunque desearía que así fuera. Yo he manchado mi vida ante Dios, me he hecho mucho daño a mi misma, a mis padres y a toda mi familia.”

La Biblia dice:

Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca (1 Corintios 6.18).

Raquel y Juan tenían un año de haberse conocido. Ellos tenían una amistad muy bonita y un noviazgo maravilloso. Los padres de Juan querían mucho a Raquel. ¡Pero una noche sucedió algo terrible! Juan empezó a presionar a su novia rogándole que se acostara con él. Le decía: “Si verdaderamente me amas no te negarás a hacerlo. De todas formas pronto nos vamos a casar”. Ya Raquel tenía su vestido de novia, pero aquella noche trágica la joven señorita se rindió ante tanta presión y como resultado ella quedó embarazada. Cuando le avisó a Juan, él la abandonó y se fue a vivir a otra ciudad. Los padres de Raquel no querían saber nada de ella. Ahora esta joven está emocionalmente destrozada y sola. Pronto ella será una de tantas madres solteras y su hijo uno de tantos hijos sin su verdadero padre.

La Biblia dice:

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos (…). Porque sabéis esto, que ningún fornicario (…) tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos (Efesios 5.3–7).

El joven que engaña a una joven como Mónica o Raquel sólo para obtener una relación sexual es culpable de destruir no solamente la virginidad de ella, sino también los anhelos y los sueños de ella. Y tal joven también mancha su propia vida y conciencia con el pecado de la inmoralidad.

Joven, tú no tienes ningún derecho a tentar de esa manera contra la vida de ninguna mujer y mucho menos de tu novia. Cuando ella se entrega a ti, no sólo se entrega físicamente, sino emocional, sentimental, sicológica y espiritualmente. Y todo se hace más difícil para ella cuando queda embarazada y tú te vuelves humo.

Si tú estás consciente del deseo sexual hacia tu pareja, pero la amas de verdad, sabrás esperar y la respetarás. Pero si sólo piensas en poseerla, gozarla, disfrutar y satisfacer tus impulsos genitales entonces la tratarás como si fuera una cualquiera y terminarás frustrándote a ti mismo y a ella. La lujuria no espera, el capricho no espera… pero el amor verdadero sabe esperar.

Joven, la verdadera virilidad está unida al dominio de tus instintos. Entrégate a Cristo y desarrolla un carácter fuerte en el dominio propio. Respeta a la mujer y a ti mismo, y evita esta clase de experiencias amargas que te marcarán para toda la vida. Así como a ti no te gustaría que nadie engañara y abusara de tu madre, hermana o hija en el futuro, entonces tú tampoco lo hagas.

La Biblia dice:

No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios (1 Corintios 6.9–10).

Ahora bien, no siempre los hombres tienen la culpa. ¡Claro que no! Hay muchas “señoritas” que no se dan a respetar y andan encendiendo fuegos por aquí y por allá. Éstas son las que se visten de forma provocativa, coquetean, son fáciles, todos las pueden abrazar, manosear, besar y ellas no dicen nada. Si este es tu caso, entonces no te quejes después por los resultados de tu comportamiento y apariencia. En la medida que quieres que otros te respeten, tú también debes respetar. Si tú no respetas eres culpable del pecado de la lujuria y de provocar el pecado sexual en la mente del hombre que te mira.

La Biblia dice:

Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón (Mateo 5.28).

El joven o la señorita que ama de verdad y espera hasta el matrimonio gana el honor y el respeto de todos. Además, Dios mira estas cosas con agrado. Tal vez tus amigos no lo miran de la misma manera que lo hace Dios, pero tu futura esposa o esposo te lo agradecerá mucho.

Dios hizo el sexo. Es algo muy hermoso dentro del matrimonio. Trae satisfacción, contentamiento y bienestar emocional en la carne.   Es uno de los placeres más exquisitos y agradables que la pareja puede gozar aquí en la tierra.

Pero fuera del matrimonio el sexo se vuelve feo y grotesco. Trae vergüenza, esclavitud y miseria.

Vale la pena esperar.

La Biblia dice:

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios (Hebreos 13.4).

Si tú te encuentras manchado por la impureza sexual, seas un joven o una señorita, te rogamos por medio de este tratado a que busques a Dios en arrepentimiento y que dejes de pecar. Cristo puede limpiar tu cuerpo y tu mente si tú te arrepientes.

La Biblia dice:

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Mateo 11.28–30).

Si tú eres una persona que por la gracia de Dios te encuentras libre de los pecados sexuales entonces deseamos que este tratado te anime a continuar fiel al Señor para que goces de una pureza sexual y espiritual. Si estás casado o casada entonces te pedimos que guardes la pureza sexual y que siempre seas fiel a tu cónyuge.

La Biblia dice:

Bebe el agua de tu misma cisterna,

Y los raudales de tu propio pozo.

¿Se derramarán tus fuentes por las calles,

Y tus corrientes de aguas por las plazas?

Sean para ti solo,

Y no para los extraños contigo.

Sea bendito tu manantial,

Y alégrate con la mujer de tu juventud,

Como cierva amada y graciosa gacela.

Sus caricias te satisfagan en todo tiempo,

Y en su amor recréate siempre.

(Proverbios 5.15–19).

Nosotros deseamos ayudarte a restablecer tu relación con Dios y brindarte el amor y la ayuda necesaria para que tú puedas vivir la vida en santidad que Dios demanda de sus hijos.

¿POR QUÉ NECESITAMOS A JESUCRISTO SI SOMOS BUENOS?

LA HISTORIA DE CORNELIO

Hay temas que solamente vemos y lo aceptamos porque se nos habla de ellos en las Iglesias, y quienes las conocemos, para nosotros son historias. Pero, estas tienen un fondo doctrinal increíble, que muchos oyentes y personas que tienen dudas, son material que les ayudará a aumentar su confianza en la Palabra de Dios. Y este es uno de esos hermosos temas.

Comenzaremos este estudio con la pregunta ¿QUIÉN ERA CORNELIO?

Cornelio, un gentil que habitó en Cesarea, llamada también Cesarea del Mar o marina, situada a 50 kilómetros al norte de Te-Aviv y a 38 de Haifa. Fue fundada a fines del periodo persa. A partir del año 100 antes de Cristo, Cesarea fue judía, aunque la población estaba mezclada con elementos paganos.

Cornelio, era un oficial al mando de cien soldados romanos, conocido como el Regimiento Italiano. Era un hombre justo y devoto; temía a Dios y ayudaba con frecuencia a las personas necesitadas. Era un hombre de oración y gozaba de una excelente reputación entre los judíos.

Una mañana, mientras que Cornelio estaba en ayuno y oración, un ángel de Dios se le apareció llamándolo por su nombre. El ángel lo dirigió para que enviara por Pedro, quien posaba en casa de Simón, un curtidor de Jope:

• Hechos 10:1-6 dice: 1 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana,
10:2 piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.
10:3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.
10:4 El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.
10:5 Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro.
10:6 Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.

Cornelio llamó a dos de sus siervos y a un soldado, informándoles acerca de su visión celestial. Pronto los tres los hombres se encontraban en camino hacia Jope:

• Hechos 10:7-8 dice: Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían;
10:8 a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.

Al día siguiente, siendo el mediodía, Pedro estaba orando en la azotea y sintió mucha hambre. Él cayó en un trance y vio el cielo abierto y un gran lienzo que bajaba a la tierra.
En aquel lienzo, se encontraban todo tipo de animales: cuadrúpedos, reptiles y aves. Una voz ordenó a Pedro que matara y comiera. Él protestó, declarando que nunca había comido nada de lo que era considerado común o inmundo. La voz respondió que él no debía llamar a nada común o inmundo, ya que Dios lo había limpiado. Pedro vio la visión durante tres ocasiones; luego despertó:

• Hechos 10:9-16 dice: Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta.
10:10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis;
10:11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra;
10:12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo.
10:13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.
10:14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.
10:15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.
10:16 Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.

Mientras tanto, los tres hombres se acercaban a la casa de Simón. El Espíritu informó a
Pedro acerca de los tres hombres. Ellos le dieron a Pedro su recado, y él los invitó para que pasaran la noche en aquella casa. Al día siguiente, Pedro tomó consigo a seis judíos creyentes, y este grupo de diez hombres partió para Cesarea:

• Hechos 10:17-23 dice: 17 Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta.
10:18 Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro.
10:19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan.
10:20 Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.
10:21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?
10:22 Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras.
10:23 Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope.

• Hechos 11:4-17 dice: Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo:
11:5 Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí.
11:6 Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo.
11:7 Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come.
11:8 Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca.
11:9 Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.
11:10 Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo.
11:11 Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea.
11:12 Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón,
11:13 quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro;
11:14 él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa.
11:15 Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.
11:16 Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.
11:17 Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?

Cornelio esperaba su llegada, y había convocado a sus familiares y amigos cercanos.
Cuando Pedro entró en la casa, Cornelio intentó adorarlo. Pedro se negó a recibir esa pleitesía, mientras ordenó a aquel oficial romano a ponerse de pie. Pedro declaró al grupo congregado que Dios le había ordenado venir a ellos. Hasta ahora, este hecho no tenía precedentes, ya que los judíos consideraban inmundos a los gentiles, y la ley prohibía a los judíos asociarse estrechamente con ellos. Cornelio, entonces, declaró su visión a Pedro:

• Hechos 10:24-33 dice: Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos.
10:25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.
10:26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.
10:27 Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido.
10:28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo;
10:29 por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?
10:30 Entonces Cornelio dijo: hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente,
10:31 y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios.
10:32 Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará.
10:33 Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.

Pedro confesó que ahora se daba cuenta que Dios no hace acepción de personas y que Él
acepta a cualquiera que se acerque reverentemente a Él en fe y obediencia.

Seguidamente proclamó que Jesucristo es el Señor de todos, les habló del bautismo de Juan y del poderoso ministerio de Jesús, y les explicó la crucifixión y la resurrección de Jesús. Pedro les habló de la comisión que les dio el Señor y declaró que el perdón de los pecados es posible en el nombre de Jesús:

• Hechos 10:34-43 dice: Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,
10:35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.
10:36 Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos.
10:37 Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan:
10:38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
10:39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero.
10:40 A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase;
10:41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.
10:42 Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.
10:43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

• Mateo 16:18-19 dice: Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
16:19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Mientras que Pedro predicaba, el Espíritu Santo cayó sobre aquellos gentiles, los cuales hablaron en otras lenguas y alabaron a Dios. Al escuchar a los gentiles hablar en lenguas, los judíos que habían llegado con Pedro se sorprendieron de que Dios los hubiera bendecido con el bautismo del Espíritu Santo. Entonces Pedro mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Después del servicio bautismal, Pedro permaneció en la casa de Cornelio por un tiempo:

• Hechos 10:44-48 dice: Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
10:45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
10:46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.
10:47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?
10:48 Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.

Una de las primeras características que se hace mención de este llamado a Cornelio es que era:

1. Era piadoso
2. temeroso de Dios
3. hacia muchas limosnas
4. oraba siempre a Dios

Hay muchas personas entre nosotros con estas características, sin embargo, no son salvas ¿por qué? Porque la salvación no es por obras sino por la fe en Jesucristo ( Efesios 2:8-9) Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; — Jesús había dicho, “El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió” (Jn. 13:20; Luc. 10:16). Oír a los apóstoles es oír a Cristo; recibir la palabra de los apóstoles es recibir la palabra de Cristo.
Todos los que reciben el evangelio de Jesucristo lo obedecen (son bautizados en su nombre). Los que no son bautizados no reciben el evangelio.

Enseñemos a nuestras amistades y amigos por qué es que vamos a la Iglesia, por qué es que dedicamos un día para ir a adorar a Dios. Y estos versículos de la Biblia ayudarán a aumentar esa fe que nosotros tenemos, pero que ellos quisieran tener.